Un blog se escribe desde donde se vive, a veces un quinto sin ascensor, la cola del paro, las musarañas o los desengaños. En la felicidad se escribe menos, pero se vive más, tampoco es siempre así, ni todo lo contrario. Tampoco siempre se escribe desde la distancia adecuada.
11 may 2005
Mayo
Solo quiero hacer castillos de arena durante horas, y... cuento con la marea
Disfrutar durante horas oyendo el rumor de las olas, el silbido del silencio, oliendo la sal del agua, sintiendo el calor del sol en la nuca y la straggle y, por qué no, oyendo a los niños de al lado gritar y jugar, niños que aún no saben que los castillos, aunque crezcas, pueden seguir habitándose. La marea, con su continuo regreso, nos hace darnos cuenta del valor de lo efímero.
Disfrutar durante horas oyendo el rumor de las olas, el silbido del silencio, oliendo la sal del agua, sintiendo el calor del sol en la nuca y la straggle y, por qué no, oyendo a los niños de al lado gritar y jugar, niños que aún no saben que los castillos, aunque crezcas, pueden seguir habitándose. La marea, con su continuo regreso, nos hace darnos cuenta del valor de lo efímero.
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